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FARGO, de Noah Hawley

COEN EN SERIE | por Santiago García

Dos temporadas de diez episodios cada una convierten a la serie basada en el film de los hermanos Coen en una maravilla que nadie debería perderse.



THIS IS A TRUE STORY. The events depicted took place in Minnesota in 2006. At the request of the survivors, the names have been changed. Out of the respect for the dead, the rest has been told exactly as it occurred. (ESTA ES UNA HISTORIA REAL. Los eventos narrados ocurrieron en Minnesota en el año 2006. Por pedido de los sobrevivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a los muertos, el resto se narra exactamente como ocurrió). Con esos carteles comienza la serie Fargo, basada en la película del mismo nombre y realizada por los hermanos Coen en 1996, ganador del Oscar a mejor guión y mejor actriz.

Lo extraordinario de ese cartel, que emula al que aparecía al comienzo de la película, es que se trata de una mentira absoluta. La serie no se basa en hechos reales. Algo que fácilmente se deduce al ver los diez capítulos de la primera temporada y se vuelve indiscutible en la segunda. No se me ocurre mayor respeto por la ficción que esta humorada capaz de dejar en ridículo el supuesto mérito de estar basado en hechos reales. En la película podía pasar de largo, pero en la serie se vuelve cada vez más divertido con el correr de los episodios.

La primera temporada, que tiene sutiles conexiones con la película, sigue la historia de un frustrado vendedor de seguros, Lester Nygaard (Martin Freeman) a quien el azar lo cruza un asesino llamado Lorne Malvo (interpretado magistralmente por Billy Bob Thornton). Se conocen en la guardia del hospital en Bemidji, Minnesota. Ambos hombres comenzarán un espiral de crímenes cuyo comienzo es fácil de identificar pero su final es imposible de calcular a medida que pasan los capítulos. Desde el primer episodio la serie sorprende. Ver los diez capítulos se vuelve casi adictivo al ver las vueltas de tuerca y los giros de la trama que se suceden. Se suman a los protagonistas una joven policía novata, Molly Solverson (Allison Tolman) y el policía de control animal Gus Grimly (Colin Hanks) ellos desde dos lugares diferentes encontrarán las pistas para intentar resolver el caso y sus inesperadas variables.

Los Hermanos Coen suelen ser discutidos y polémicos. Aunque han probado su talento, aun se analiza cual es la mirada que tienen sobre sus personajes. La pregunta es acerca de si ellos se sienten tan tontos y superados por las circunstancias como sus personajes o si por el contrario, ellos se creen muy superiores a las criaturas que han inventado. Para quienes vean Fargo, ese dilema se mantiene. Aunque los Coen solo son los productores, su universo aquí se repite. En lo personal yo creo que en la serie conviven verdaderos idiotas con personas inteligentes. Hay espacio para canallas miserables y héroes inquebrantables. Hay personajes sin moral, hay otros que se equivocan y luego se corrigen y aquellos que insisten, por maldad o estupidez en sus errores. Con diez capítulos por temporada, hay espacio para todo. El creador de la serie y guionista de la misma es Noah Hawley, entre cuyos antecedentes figuran las primeras tres temporadas de Bones.

Claro que hay violencia, que hay humor, que hay absurdo, todos esos ingredientes son parte de Fargo. Pero además hay originalidad y diversión. Hay demasiadas series de televisión, muchas más de las que alguien puede ver. Elegir una serie es pasar horas y horas viendo una misma historia. Fargo temporada 1 logra que valga la pena, porque además de su mirada sobre el mundo, hay un enorme talento en la puesta en escena y la serie es, hay que destacarlo, muy divertida. Flota en el aire la misma angustia que en los films de los Coen, la pregunta acerca de la locura de la vida, del sin sentido y de los pequeños espacios que la gente tiene para luchar por un mundo mejor. En ese aspecto Fargo, la película y la serie, son el costado un poco más optimista de los Coen y sus universos afines. A los personajes mencionados hay que sumarle a la hija de Gus Grimly (Joey King) y al padre de Molly, Lou (interpretado por Keith Carradine). Y un capítulo aparte para el demencial Stavros Milos (Oliver Platt), aunque no deberíamos cerrar ahí la lista de personajes increíbles. A una temporada brillante, sin embargo, le siguió una segunda temporada absolutamente inolvidable.

La temporada dos de Fargo repite el cartel de los hechos reales, pero la acción transcurre en 1979, lo que permite que también, como se irá viendo, se conecte con la serie y la película de una manera muy interesante. Si la sorpresa dominaba la primera temporada, la segunda lleva eso mucho más allá. Desde el capítulo inicial se suceden hechos tan sorprendentes, que no se puede ni contar las maravillosas escenas iniciales. Gran parte de la trama gira en torno a un matrimonio de Luverne, Minnesota. Peggy Blumquist (Kirsten Dunst), una empleada de un salón de belleza, y su esposo Ed (Jesse Plemons), un carnicero, se ven involucrados en una muerte de forma accidental y sus decisiones los meterán en una trama absurda de dimensiones, una vez más, sorprendentes. Quedarán dentro de la trama una familia criminal de Fargo, Dakota del Norte y dos policías, el oficial Lou Solverson (Patrick Wilson), recientemente regresado de la Guerra de Vietnam, y el Sheriff Hank Larsson (Ted Danson) que investigan un triple homicidio. Como dato de disparate extra, además deben proteger al candidato a presidente Ronald Reagan durante su visita de campaña a Fargo. Reagan está interpretado por el legendario actor de cine de terror Bruce Campbell.

Además de la trama llena de ideas y terriblemente divertida que tiene esta segunda temporada, hay que agregarle una puesta en escena de una belleza verdaderamente inusual. La reconstrucción de época se da todos los lujos posibles para que las escenas, más allá del excelente guión, sean además muy bellas. Algo que no es un dato menor, como puede comprobar cualquiera que vea la serie. Y volviendo al cartel de basada en hechos reales, bastará que alguien vea los diez capítulos de la temporada dos para descubrir hasta qué punto la serie se ríe de ese anuncio grandilocuente, chantaje emocional de los tiempos que corren. De las series que cambian tanto de una temporada a otra, Fargo es posiblemente la que deba rankear en el podio de las más logradas. Porque a pesar de estar conectadas por un personaje o un detalle, las dos temporadas son dos universos diferentes unidos solo por las ideas de base. Una vez que la violencia se despierta, el difícil saber hasta donde podrá llegar. Dependerá de cada ser humano y sus decisiones aplacar las llamas o echarle nafta al fuego hasta convertir todo en un infierno.





 

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