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GAME OF THRONES, de David Benioff y D. B. Weiss

EL INVIERNO TAN TEMIDO | por Santiago García

La más popular de las series es un relato medieval de fantasía, aventuras y melodrama creado por David Benioff y D. B. Weiss para HBO. Game of Thrones está basada en la serie de novelas Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin.



Game of Thrones (Juego de tronos en castellano) es una de las series más populares del planeta y uno de los fenómenos culturales más extendidos de la última década. La serie de HBO se basa en las novelas de la serie Canción de hielo y fuego, escritas por George R. R. Martin. El título Juego de tronos es el título de la primera de estas novelas. Hasta la actualidad se han publicado cinco, pero hay dos más en camino para terminar la serie de libros. Los fans de los libros dedican mucho tiempo a comparar los textos con el programa de televisión, pero la buena noticia es que para quienes no han leído ni una sola de las novelas, la serie tiene vida propia. Y no cualquier vida, su éxito no tiene precedentes, su sexta temporada arrancó con un nivel de expectativa asombrosa.

La serie comenzó en el año 2011 y su vigencia es absoluta. La historia es una interesante combinación de intrigas de poder, guerras, magia, fantasía, relatos de caballería, lujuria, violencia y aventura. Abrevando en los relatos medievales, combinado con elementos históricos de Gran Bretaña pero también del Imperio Romano, Game of Thrones ha logrado ser una ficción de contenido adulto de gran popularidad. Toda la violencia y el sexo que las fantasías han dejado de tener en cine (y que en general nunca han tenido) aparecen aquí, con todos los ganchos y las vueltas de tuerca folletinescas propias de la televisión actual. La única posibilidad de que una historia así fuera realizada, era con HBO, ya que en canales de otro tipo la censura no permitiría muchos de los elementos claves de la trama.

Hay mejores y peores capítulos, algunas escenas más efectistas que necesarias, pero en general es una serie que no tiende a la repetición, cada capítulo ofrece mucha información y pasan muchísimas cosas en cada nuevo episodio. Es necesario entender que aunque hay momentos impactantes y efectivos para cualquiera que se acerque a la serie en cualquier episodio, Game of Thrones tiene un entramado de un enorme número de personajes, más de doscientos seguro, y que es una de esas series que ganan mucho cuando uno las ve de forma ordenada y completa. Quien arranque desde el primer episodio irá entendiendo y valorando todos los muchos aciertos narrativos y los esfuerzos de quienes han escrito el guión y armado la puesta en escena.

Nuevamente, hay escenas inferiores a otras, algunas menos inspiradas o efectistas. Pero Game of Thrones tiene tantos momentos deslumbrantes que la colocan muy por encima del promedio de las series. Ni uno, ni dos, ni tres, son muchos los momentos en los cuales el espectador se impresiona. Impresionar no por los golpes de efecto, la sorpresa o la violencia. Sí, hay de eso, pero aun cuando uno vuelve a ver esas escenas se da cuenta que su valor es genuino, que no son un impacto efímero. Game of Thrones es más que un millón de espectadores ocultando o rebelando spoilers de la trama. Sí, como pocas series, Game of Thrones es de las que se ve rápido si uno quiere conservar la sorpresa. Pero más allá de la sorpresa, la trama se mantiene intacta. ¡Si una serie dependiera solo de esos trucos no podría ser buena!

Hay capítulos históricos por su impacto, como el S03E09, que ha sido bautizado como “Red Wedding” (Boda roja) por los fans. Pero hay otros, como los E08 y E09 de la S04 que son directamente para aplaudir de pie. No es la sorpresa, es la maravilla. Como en los mejores relatos de fantasía, Game of Thrones es capaz de maravillar al espectador. ¿Somos capaces de recordar todo lo que hemos visto en la suma de todos los capítulos? Desde peleas y transformaciones, hasta romances prohibidos, castraciones y enormes dragones. Peleas no faltan, tampoco brujería, esqueletos con vida y tramas de poder dignas de Shakespeare. Game of Thrones ha conseguido que el público que suele darle la espalda a la fantasía, se abrace a los relatos más descabellados a los que la serie ha logrado convertir en un elemento permanente.

Game of Thrones hace concesiones y tiene trucos. La virulenta sordidez de gran parte del relato se combina con desnudos femeninos –y algunos masculinos, pero muchos menos- que muestran cuerpos impecables, cuidados, propios de actrices y modelos del siglo XXI. Cuerpos bellos de mujeres y cuerpos trabajados en gimnasio de hombres. Un pequeño acto de gentileza para el espectador que aun busca algo de delicadeza en lo que ve. No todo puede ser brutalmente franco en la serie. Pero la lujuria y la violencia son propias de los relatos medievales posteriores al amor cortés.

Pocas series son tan difíciles de resumir como esta. Tiene tantos personajes maravillosos y tantas historias que no hay manera de hacerlo de forma breve. También es un buen truco tener tantas historias, porque uno puede elegir sus favoritas. Hay algunos villanos que son monstruosos a niveles nunca vistos. No es la única serie con estos villanos, también The Walking Dead (otra serie que permitió que los géneros llegaran a nuevos espectadores) sabe crear estos personajes. Pero Game of Thrones también tiene héroes, personajes nobles y personajes que pasan del pecado a la virtud dependiendo de la situación en la que se encuentren. Pero con en la mitología artúrica escrita en el Medioevo, los personajes terminan siempre teniendo identidad aun cuando sea muchos. Tyrion Lannister (Peter Dinklage, brillante) es tal vez el personaje más fácilmente identificable de la serie pero no es el único, los Lannister ocupan gran parte de la trama. Los Stark, en particular Sansa (Sophie Turner) y Arya (Maise Williams) y Jon Snow (Kit Harrington) son otra gran parte del relato. La casa Targaryen con Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) con sus dragones y ese gran personaje llamado Jorah Mormont (Iain Glen). Los Baratheon, los Tyrell, la Guardia de la noche… y siguen los personajes. Brienne de Tarth (magistral Gwendoline Christie) es uno de los mejores y más nobles personajes de toda la trama. Lo mismo para el gran Sam Tarly (John Bradley-West) y quien haya visto la serie sabe que hay muchos personajes más. Caprichosamente acá solo se mencionan a algunos. El broche de oro es para una enorme actriz, Diana Rigg (la protagonista de la serie de culto Los Vengadores), quien interpreta a Olenna Tyrell.

En su espectacular y enorme formato, en su genuina pasión por entretener e impresionar, Game of Thrones se ha convertido en un clásico dentro de la historia de la televisión. El tiempo decidirá si las temporadas finales logran mantener esa genuina pasión que ha despertado en los espectadores de todo el mundo. Los relatos medievales, con sus lecturas políticas, sociales y filosóficas, encuentran una línea coherente en el siglo XXI a través de la serie. Por un lado demostrando la vigencia de los temas, por el otro insinuando metáforas sobre el presente. Volver a creer en dragones no es poco para esta sociedad del presente, donde solo las películas basadas en hechos reales parecen ser tomadas en serio. Game of Thrones es un espectáculo gigantesco, una vieja historia que luce como nueva.





 

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