Peliculas

Compañera perfecta

De: Drew Hancock

Compañera perfecta (Companion, 2025) es una excelente película. Una trama que se inicia como una extraña película romántica para luego mostrar su condición de película de ciencia ficción con algunos toques de terror. Tiene todo lo que estos últimos dos géneros han podido explotar al combinarse y entretiene con vueltas de la trama que funcionan siempre. Cuando parece que podría agotarse, se renueva y sigue adelante. Cuenta con una protagonista insuperable para conseguir su objetivo, pero principalmente con la inteligencia para entender que aun tratando los temas más coyunturales los dilemas existenciales siempre seguirán siendo los mismos.

Iris es una joven hermosa que conoce al amor de su vida, Josh, en un supermercado. Él es algo torpe, pero el flechazo es automático. En la primera escena se cuenta toda la película, con la voz en off de Iris conectando el comienzo con el final. Luego entendemos que la pareja vive en un mundo con tecnología avanzada, un dato no menor cuando arriban a la lejana casa de unos conocidos de él. Tres parejas, con un millonario ruso como anfitrión, van a pasar un buen rato. Pronto se entiende que hay algo turbio dando vueltas y unos minutos después se devela lo que todos ya sabíamos: Iris es un robot. Un robot enamorado, con todas las angustias de una persona normal y, finalmente, con todas las dudas que pueden surgirle a cualquier ser al entender que su vida y su destino no son lo que parecen.

La película se mueve con seguridad en su primera parte para luego conseguir un objetivo tan necesario como eficaz: que nosotros nos identificamos con Iris. De la misma manera que la criatura de Frankenstein o el joven manos de tijeras. Incluso Roy Betty al final de Blade Runner nos inspiraba una ternura infinita. Tal vez la referencia más fuerte sea la del protagonista de Inteligencia artificial (2001) y su angustia heredada de Pinocho, otro humanoide que buscaba su identidad. Y finalmente, sólo como un guiño y pista inicial, la película abre al estilo Las mujeres perfectas (The Stepford Wives, 1975) con la mencionada escena del supermercado.

La película es pequeña, contundente y siempre divertida. Tiene la energía de su protagonista, Sophie Thatcher, que al igual que en Hereje, es capaz de concentrar todas las emociones a pura fotogenia. Pero sería restarle mérito al director y guionista Drew Hancock pensar que es el elenco el único responsable de que la película funcione tan bien. Como toda historia con autómatas, hay mil baches de guión que no molestan porque son parte de la convención para disfrutar del género. Y vale mencionar un mérito extra: a pesar de estar narrada en un universo bastante pequeño también se las ingenia el guión para aportar sentido del humor y algo de alegría.

También abre un interrogante como el que se producía en Inteligencia artificial. ¿Llegará la evolución de las máquinas a convertirlas en mejores seres que los humanos? No hablamos de inteligencia y fuerza, sino de valores. Las máquinas no tienen moral, pero al mismo tiempo no tienen la inmoralidad monstruosa que desarrollan algunas personas. ¿Hasta dónde llegará su desarrollo? Compañera perfecta es un gran exponente del género que al mismo tiempo despliega sin solemnidad dilemas existenciales tan antiguos como la humanidad y al mismo tiempo preguntas completamente actuales.